Janucá o Hanukkah, que en hebreo significa ‘rededicación’ es una festividad judía que empieza el 25 de kislev, tercer mes del calendario lunar hebreo, y que dura 8 días. Al no tener una fecha fija en el calendario gregoriano, suele caer en torno a finales de noviembre y principios de diciembre. Durante la celebración, los judíos encienden una vela de la januquiá, un candelabro de 9 brazos, por cada día de festejo, motivo por el que también se la conoce como Fiesta de las Luces.

¿Por qué se celebra esta fiesta?

En el siglo ii a. C., el pueblo judío se encontraba bajo la dominación del Imperio seléucida, que les impedía practicar su religión libremente; sin embargo, tras la exitosa revuelta de los macabeos, el pueblo de Israel recuperó su independencia y fue testigo de un hecho milagroso. En la rededicación del templo de Jerusalén, tras eliminar los símbolos paganos impuestos por los seléucidas, los hebreos tan solo encontraron la cantidad de aceite necesaria para que ardiera durante un día; en cambio, la vasija de aceite ardió durante ocho días, iluminando el templo.

De este modo, los judíos empezaron a conmemorar aquel milagro poniendo una januquiá en sus hogares para encender una vela por cada día de celebración y una novena para encender las demás. No obstante, el encendido de la januquiá no es la única tradición que se conserva de la antigua Fiesta de las Luces; durante estas fechas, el pueblo judío en todo el mundo otorga gran importancia a la familia y a las actividades familiares.

¿Cómo se celebra Janucá?

Cada noche, la familia se reúne en torno a la januquiá para encender la vela correspondiente, cantar y rezar todos juntos. A menudo, a los niños se les regala monedas de chocolate, algo de dinero o algún pequeño detalle. Además, el juego también forma parte de las costumbres de Janucá, entre los que destaca el dreidel, una peonza con un acrónimo hebreo inscrito que reza: «un gran milagro ocurrió allí». Asimismo, durante la celebración se consumen muchas frituras para conmemorar la duración del aceite milagroso, entre las que destacan unos pastelitos fritos de patata y cebolla llamados latkes, los buñuelos o unos dónuts llamados sufganiyot.

Aunque hay quienes comparan Janucá con otras festividades como la Navidad cristiana o el Diwali indio y, si bien existen similitudes en lo referente a los milagros o las luces, no debemos pasar por alto la singularidad de esta fiesta, su significado cultural y su historia, que ha perdurado durante siglos y ha seguido a su pueblo allá a donde este ha viajado.