Cada año, el 25 de enero celebramos el Día de la Publicidad. ¿Y por qué nos parece una fecha destacable? Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, vivimos día a día rodeados de estímulos publicitarios, de mensajes que nos hablan directamente a nosotros. O, al menos, ese es el objetivo de un buen texto publicitario: atraer la atención de su público.

Un buen mensaje publicitario, para que resulte cautivador y persuasivo y, por lo tanto, lleve al a la acción, juega con diferentes recursos. Un texto publicitario es creativo, está lleno de juegos de palabras, de chistes, de dobles sentidos, de connotaciones y de una fuerte carga significativa, de referencias culturales y sociales, entre otros. En resumen, un texto publicitario está cuidado al milímetro.

Además, en el mundo globalizado actual, la dificultad para llamar la atención aumenta cuando el texto tiene que llegar a un público que habla otro idioma. Este nuevo público, aparte de no entender las palabras, puede que no entienda las connotaciones y referencias que haya detrás, lo que haría que la función persuasiva y cautivadora no tuvieran éxito.

Por ello, una vez más, entra en juego la importante figura del traductor. El traductor publicitario, aparte de trasladar las palabras de un idioma a otro, también ejerce de mediador cultural y es una pieza fundamental en la cadena del éxito del mensaje publicitario.

Pero no solo se habla de “traducción publicitaria”, sino que hay más conceptos como transcreación, copywriting, localización… ¿en qué se diferencian de la traducción publicitaria y cómo la complementan?

Diferencias de conceptos en la traducción publicitaria

Para empezar, partamos de la localización: es el recurso mencionado arriba que consiste en adaptar un mensaje a otra cultura diferente y que, por lo tanto, se utiliza continuamente en el lenguaje publicitario.

También se habla de copywriting o de redacción creativa. En realidad, ambos términos son sinónimos y van de la mano del mensaje publicitario, ya que se requiere que este sea lo más creativo posible para que tenga un impacto en el receptor.

El traductor publicitario combina el conocimiento de lenguas con el conocimiento cultural: es decir, en su traducción hará uso de la localización y de la redacción creativa o copywriting. En el sector se habla de que llevará a cabo una transcreación, es decir, irá más allá de la traducción simple para crear un nuevo texto publicitario que tenga el mismo efecto que el texto original, pero que el receptor no perciba como texto creado en otro lenguaje, sino en el suyo propio. En la transcreación, yendo un paso más allá de la traducción publicitaria, a veces se modificará el texto e incluso la imagen, los sonidos y otros elementos. Lo que sea necesario para atraer, cautivar e impactar en el público meta.

En Najual Traductores & Intérpretes entendemos la importancia de que el mensaje publicitario esté perfectamente traducido para que tenga el mismo efecto que el original. Por eso, trabajamos con los traductores publicitarios con más experiencia en el sector, nativos del idioma al que traducen y conocedores de la magia del lenguaje y de las tendencias sociales y culturales del momento.