El sistema de escritura y lectura táctil para las personas ciegas está basado en un código formado por puntos en relieve. No existe como tal una traducción a cada idioma, pero sí es posible adaptar dicho código para que sea comprensible en todos los países.

El braille es un sistema de escritura y lectura táctil para las personas ciegas, también conocido como «cecografía». Fue diseñado en la primera mitad del siglo XIX por Louis Braille, que se quedó ciego de ambos ojos debido a un accidente durante su niñez; con tan sólo tres años mientras jugaba con un cuchillo en el taller de su padre. A los 12 años, probó un sistema de escritura y lectura táctil inventado por un oficial del ejército para que los soldados pudieran intercambiarse mensajes en las trincheras durante la noche sin necesidad de hablar, evitando así que el enemigo descubriera su posición. Al cabo de un tiempo, Braille reinventó dicho sistema y creó el que hoy es considerado el Lenguaje Braille Universal.

No es un idioma, es un código

Siendo rigurosos, el braille no es un idioma como tal, sino un código binario formado por un rectángulo de seis puntos que representan diferentes caracteres según su posición: letras, números, signos de puntuación y otros signos. Este sistema de escritura permite a las personas ciegas leer pasando la yema de los dedos sobre las diferentes combinaciones de esos puntos en relieve. De esta forma, el lector se crea una imagen mental de los fonemas.

Por tanto, al tratarse de un código y no de un idioma en sí, no existe una traducción del braille a cada lengua. Por el contrario, lo que se hace es una adaptación de este código. Para ello, se debe contar con un buen sistema de transcripción de braille.

Un buen sistema de transcripción de braille

Existen numerosos programas disponibles para los usuarios que necesitan adaptar un texto en braille. Estos programas convierten las letras, números y puntuación del texto al formato braille, donde esos caracteres se representan mediante una serie de puntos dentro de una celda rectangular de seis puntos. Una vez transcrito, se podrá crear un archivo de salida con la adaptación o enviarlo directamente a una impresora de braille. Este tipo de impresora coloca los caracteres braille en relieve en el papel para que las personas invidentes puedan leerlos.

Es importante considerar varios factores a la hora de decidir qué transcriptor de braille utilizar. Algunos programas permiten la transcripción a varios idiomas, mientras que otros solo pueden manejar uno. Además, habrá que tener en cuenta el sistema operativo de nuestro ordenador, que deberá ser compatible con el programa. Uno de los sistemas de lecto-escritura braille más conocidos es Ebrai, propiedad de la ONCE (Organización Nacional de Ciegos Españoles), y está a disposición gratuita de cualquier persona del mundo que lo solicite en la página web del Centro de Tiflotecnología e Innovación.