A lo largo de los siglos, el ser humano ha desarrollado su capacidad inventiva de diversas maneras. Si bien un mismo invento como las herramientas de caza, la rueda o la escritura pudieron surgir en distintos momentos históricos en diferentes lugares del planeta, hoy contamos con sistemas nacionales e internacionales de registro de invenciones cada vez más modernos y eficientes. Las patentes, como se conoce al registro de las invenciones en el contexto de la propiedad industrial, protegen las novedosas invenciones de empresas y particulares, al mismo tiempo que reconocen su autoría.

¿Cuándo surge la protección de las invenciones?

Si bien las leyes de patentes modernas no surgieron hasta los siglos xviii y xix, existen varios precedentes en torno a la figura de las invenciones protegidas. Ya en la Antigua Grecia, alrededor del siglo iii a.C., se concedían derechos exclusivos de explotación por recetas culinarias innovadoras, entre otros lujos y refinamientos, durante un año para fomentar la competencia entre cocineros.

En Italia, en el siglo xv, se concedieron varios privilegios de invención por inventos y métodos de fabricación; incluso, destacados personajes como Filippo Brunelleschi recibieron dichos privilegios durante períodos variables de los gobernantes de la República de Florencia y los artesanos del cristal, de la República de Venecia. En el siglo xv también se concedieron privilegios de invención en países como España o Inglaterra y, en América, los gobiernos coloniales comenzaron a concederlos en torno al siglo xvii.

¿Cuándo surge el concepto de patente?

A finales del siglo xviii, tanto los Estados Unidos de América como Francia promulgaron sus primeras leyes de patentes, considerándose la francesa como la primera ley de patentes moderna del mundo, que tendría gran repercusión en el desarrollo de leyes similares en toda Europa y en América Latina durante los siglos posteriores. En la actualidad, existen multitud de organismos nacionales para el registro de patentes, así como de organismos internacionales como la Oficina Europea de Patentes (OEP) y la Oficina Mundial de la Propiedad Industrial (OMPI).

Pero, ¿qué es realmente una patente? El término patente deriva del latín patens, patentis, que significa ‘estar expuesto’, ‘ser evidente’, y de la expresión letras patentes, que eran decretos reales para otorgar derechos exclusivos a determinadas personas sobre un negocio concreto. Actualmente, una patente tiene por objetivo fomentar la revelación de los conocimientos por parte de los inventores para el desarrollo de la sociedad a cambio de la exclusividad de explotación durante un período limitado de tiempo. No obstante, para que se conceda una patente, esta debe cumplir tres requisitos fundamentales: debe ser novedosa, suponer una actividad inventiva y resultar útil (es decir, tener aplicaciones industriales).

¿Qué características específicas tiene la traducción de patentes?

Uno de los puntos clave de la traducción de patentes es la literalidad, estrategia de apego al texto original en la lengua de destino de la que otras especialidades rehúyen con frecuencia. Otra de sus particularidades fundamentales es su carácter de texto híbrido, a caballo entre lo técnico y lo jurídico. Por tanto, al presentarse en diversos organismos en distintos territorios, se tiende a mantener la mencionada literalidad tanto como sea posible para facilitar los procesos administrativos. Cabe destacar también la exactitud que requiere la traducción del texto de una patente. Si en un texto de cualquier otra especialidad tienen cabida mecanismos como la sinonimia, la variación sintáctica y otras estrategias similares, en la traducción de patentes de invención solo debe usarse un único término por cada término del original, deben variarse lo menos posible las estructuras y la creatividad literaria queda fuera de juego.

¿Por qué son importantes?

En Najual Traductores & Intérpretes somos especialistas en la traducción de patentes y de textos relacionados con la propiedad industrial desde hace 20 años, por lo que somos absolutamente conscientes de la importancia que tienen. Sin un sistema que fomente la capacidad inventiva de nuestra especie, el desarrollo y el progreso de la sociedad no serían posibles. Por eso, en Najual trabajamos con los traductores nativos con más experiencia en el sector de la propiedad industrial y, en silenciosa profesionalidad, observamos con orgullo los avances médicos, científicos y técnicos de la humanidad.