Prácticamente toda Europa Occidental, África y Oriente Medio comparten un mismo lenguaje internacional de las carreteras. La traducción de señales de tráfico está estandarizada, de manera que, aunque traspasemos fronteras al volante, seguiremos entendiendo perfectamente a qué velocidad debemos circular, qué acciones están prohibidas o cuáles presentan algún riesgo para los demás conductores.

Gracias a la Convención sobre Señalización Vial de Viena, desde 1968 en toda Europa Occidental –con la excepción de algunos países– las señales de tráfico están estandarizadas. Todas las formas y colores de las mismas deben tener el mismo significado. Así, si circulamos de una país a otro, seguiremos entendiéndolas perfectamente.

No solo ocurre en Europa; gran parte de los países africanos y de Oriente Medio se basan en las normas acordadas en el seno de la Convención de Viena (en total, 69 países la han suscrito). Por su parte, en Australia y en casi toda América se basan en otra normativa para la traducción de señales de tráfico.

EL LENGUAJE INTERNACIONAL DE LAS CARRETERAS

Según la DGT, el denominado lenguaje internacional de las carreteras nos permite entender cómo debemos circular, qué peligros existen en la vía o qué prohibiciones debemos tener en cuenta.

De acuerdo con este lenguaje, las formas triangulares (con fondo blanco o amarillo) se destinan a señales de peligro; las señales de prohibición están rodeadas por un borde rojo; mientras que las señales secundarias informativas son de forma rectangular.

IMÁGENES DE ANIMALES EN LAS SEÑALES DE PELIGRO

Como curiosidad, cabe apuntar que la Convención de Viena contempla el uso de imágenes de animales en las señales de peligro. En España lo más habitual es encontrarnos siluetas de vacas y ciervos. Sin embargo, en otros países europeos, así como en Gibraltar, es común que aparezcan otras figuras como alces, ranas, patos, camellos, ovejas, caballos, osos polares o monos.

Más allá de las diferencias zoológicas, la traducción de señales de tráfico sigue unos estándares comunes. Por ejemplo, la figura de dos niños corriendo advierte de un colegio cercano. Aunque el dibujo concreto pueda diferir según el país que adapte sus señales, siempre serán dos niños corriendo.

PRIORIDAD DE SÍMBOLOS POR ENCIMA DE PALABRAS

Las señales de tráfico componen un lenguaje visual universal. El modelo de señalética europeo se caracteriza por priorizar los símbolos por encima de la palabra escrita. El modelo estadounidense, en cambio, da más importancia a las palabras. Esta normativa se basa en el Manual sobre Sistemas Uniformes de Control de Tráfico, una guía que en 1935 estandarizó los distintos códigos de circulación que habían empleado varios colectivos automovilísticos del país. Está vigente actualmente en Estados Unidos, el resto de países americanos y Australia.

DOS CÓDIGOS DE SEÑALIZACIÓN VIAL CONVERGENTES

Entre los dos códigos principales en el mundo (el europeo y el americano) sigue habiendo diferencias, aunque la tendencia, más allá de mantener peculiaridades autóctonas, es que converjan en un solo lenguaje universal.

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